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Cita Biblica de Motivacion – Sobre La Venganza y El Amor a Los Enemigos

Cita Biblica de  Motivacion Juan 5-38:45

Cita Bíblica de Motivacion

Cita Bíblica de Motivacion

Juan 5 38:45: Alguna vez fue dicho: “Ojo por ojo y diente por diente”. Pero yo les digo: No oponerse al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; al que quiera ponerte a pleito y quitártela túnica, déjale también tu capa; a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con el dos. Al que te pida dale y al que te quiera pedir prestado, no se lo niegues.

Alguna vez fue dicho: “Amaras a tu prójimo y odiaras a tu enemigo”. Pero yo les digo: Amar a nuestros enemigos, bendecir a los que los maldicen, hacer el bien a los que los odian y orar por los que los ultrajan ylos persiguen, para que sean hijos de nuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos.

Esta es una Cita Bíblica de  Motivación a Amar bajo cualquier circunstancia. Como todos sabemos este es un legado que Jesús nos dejó. Estas palabras son difíciles de cumplir, pero no imposible, solo es comenzar por ingresar un poco de humildad a tu corazón, tomar por costumbre actuar con humildad es una buena opción, aunque esto no se logra de la noche a la mañana, pero poco a poco te va liberando de tantas cargas tales como: No me cae bien el vecino porque es muy chismoso, o mi compañero de trabajo me molesta porque su actitud es abusiva. Lee esta cita bíblica de motivación y toma un momento y piensa y tal vez el problema no sean ellos si no Tu.

CORINTIOS 13

1

Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a                  ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe.

2
Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy.
3
Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.
4
El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece;
5
no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;
6
no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.
7
Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
8
El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará.
9
Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos;
10
mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará.
11
Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño.
12
Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido.
13
Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.

UN VERDADERO PAPA

enero 22, 2010 2 comentarios

Escucha hijo: Voy a decirte esto mientras duermes. Hace unos minutos sentí un remordimiento que me ahogaba. Culpable, vine junto a tu cama.

Esto es lo que pensaba, hijo: me enojé contigo. Te regañe cuando te vestías para ir a la escuela, porque apenas te mojaste la cara con una toalla. Te regañé porque no te limpiaste los zapatos. Te grité, porque dejaste caer algo en suelo.

Durante el desayuno te regañé también. Tiraste las cosas, tragaste la comida sin cuidado. Pusiste los codos sobre la mesa. Y cuando te ibas a jugar y yo salía a tomar el bus, te volviste y me saludaste con la mano y dijiste: “Adiós papi”, y yo fruncí el ceño y respondí: “Ten erguidos esos hombros”.

Al llegar la noche todo empezó de nuevo. Estabas jugando en la calle. Tenías las medias rotas, te humille ante tus amiguitos ordenándote a entrar a la casa. Las medias son caras y si tuvieras que comprarlas, serias más cuidadoso.

Pensar hijo, que un padre diga eso.

Recuerda, mas tarde, cuando yo estaba mirando la televisión, entraste tímidamente, con mirada de perseguido. Impaciente por la interrupción, vacilaste en la puerta. “¿Qué quieres ahora?”, te dije bruscamente. Nada, respondiste, y a la carrera te lanzaste y me echaste los brazos al cuello y me besaste, y tus bracitos me apretaron con un cariño que Dios había hecho florecer en tu corazón. Luego te fuiste a dormir, con breves pasitos ruidosos.

Poco después se apodero de mí un terrible temor. ¿Qué estaba haciendo de mí la costumbre? La costumbre de encontrar defectos, de reprender; ésta era mi respuesta a ti por ser un niño.

No era que yo no te amara, era que esperaba demasiado de ti, Te medía según la vara de mis años maduros.

Y hay tanto de bueno y de bello y de recto en tu carácter. Ese corazoncito tuyo es grande como el sol que nace entre las colinas. Así demostraste con tu espontáneo impulso de correr a besarme. Nada mas que eso importa esta noche, hijo.

Sé que no comprenderías estas cosas si te las dijera cuando estas despierto. Pero mañana seré un verdadero papá.

Reflexionemos en la palabra de Dios en la carta a los filipenses 4.8 sobre las cosas que debemos pensar: “Lo verdadero, en todo lo que es digno de respeto, en todo lo recto, en todo lo que tiene buena fama. Piensen en toda clase de virtudes, en todo lo que merece alabanza.”

La mayoría de nosotros estamos derrotados por pronunciar palabras contrarias al éxito, por no estimular a los que amamos con palabras de fe, solo hablamos de cosas desalentadoras desanimando a los que se encuentran a nuestro alrededor, siempre hablando de los problemas y fracasos y atamos a las personas en su propia desdicha proverbios 6,2 dice: “Tu solo te pones la trampa: Quedas atrapado en tus propias palabras”. En cristo tenemos el poder. Repitamos este pasaje: “Dejen todas las preocupaciones a Dios, por que Él se interesa por ustedes”.

ECLESIASTES CAPITULO 3

diciembre 13, 2009 Deja un comentario

Un tiempo para todo

1Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.

2Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado;

3Tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar;

4Tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar;

5Tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar;

6Tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar;

7Tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar;

8Tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz.

9¿Qué provecho tiene el que trabaja, de aquello en que se afana?

10Yo he visto el trabajo que Dios ha dado a los hijos de los hombres para que se ocupen en él.

11Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.

12Yo he conocido que no hay para ellos cosa mejor que alegrarse, y hacer bien en su vida;

13Y también que es don de Dios que todo hombre coma y beba, y goce el bien de toda su labor.

14He entendido que todo lo que Dios hace será perpetuo; sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá; y lo hace Dios, para que delante de él teman los hombres.

15Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó.

16Vi más debajo del sol: en lugar del juicio, allí impiedad; y en lugar de la justicia, allí iniquidad.

17Y dije yo en mi corazón: Al justo y al impío juzgará Dios; porque allí hay un tiempo para todo lo que se quiere y para todo lo que se hace.

18Dije en mi corazón: Es así, por causa de los hijos de los hombres, para que Dios los pruebe, y para que vean que ellos mismos son semejantes a las bestias.

19Porque lo que sucede a los hijos de los hombres, y lo que sucede a las bestias, un mismo suceso es: como mueren los unos, así mueren los otros, y una misma respiración tienen todos; ni tiene más el hombre que la bestia; porque todo es vanidad.

20Todo va a un mismo lugar; todo es hecho del polvo, y todo volverá al mismo polvo.

21¿Quién sabe que el espíritu de los hijos de los hombres sube arriba, y que el espíritu del animal desciende abajo a la tierra?

22Así, pues, he visto que no hay cosa mejor para el hombre que alegrarse en su trabajo, porque esta es su parte; porque ¿quién lo llevará para que vea lo que ha de ser después de él?

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